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​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​Del ferry a la nieve ​

Un plan irrechazable: descenso nevado por las cumbres más apetecibles de los Pirineos, mucho de todo al salir de las pistas y buena gastronomía para celebrarlo. No digas esquí, dí experiencia. Viaja a Barcelona con tu coche ​y tu equipo y empieza a disfrutar.












​No sin mi equipo

Se puede ir a esquiar en barco. Sí. Hemos pensado en todo, también en tus esquíes y bastones, así que súbelos a bordo sin problema. Hay un imprescindible para este viaje al blanco más puro que te proponemos: las cuatro ruedas. Un road trip necesita de un coche, y el tuyo viajará cómodamente contigo en la bodega del ferry. O si lo prefieres, la más ampli​a oferta de alquiler te está esperando a pie de puerto. Puedes llegar de la playa a la montaña en menos de dos horas. Barcelona no optará (aún) a los Juegos Olímpicos de Invierno, pero se confirma año tras año como la puerta de entrada a la mejor nieve del sur de Europa.

1. Andor​​ra, el país blanco

​​Para algunos el apreskí es apetecible porque significa que acaban de esquiar. Otros precisamente encuentran la motivación para esquiar en lo que viene después. Andorra es tan recomendable en el antes como en el durante y en el después. Se merece ser la primera parada.

Imposible no quedarse boquiabierto sobrevolando en helicóptero la Massana y Ordino (se forman grupos, no sale tan caro) o pasear en trineo tirado por perros nórdicos, siempre acompañados por múixers, tan profesionales en guiar como en explicar el paisaje. Igual de aconsejable, pero mucho más rápidos, son los paseos en moto de nieve que adquieren una nueva dimensión al caer la noche. Y sí, Andorra sigue siendo, además, una referencia a la hora de las compras.

Pal y Arinsal van de la mano en el resort Vallnord. Comodidad, variedad y ambiente familiar coinciden en la mejor opción para los que solo buscan centrarse en los descensos. Muy cerca, Soldeu y Grandvalira son las dos caras de una misma moneda de nieve: 205 km de pistas lo convierten en el mayor dominio esquiable de los Pirineos y lo meten de lleno en el top 20 a nivel mundial. Sí, mundial. ​Los muy esquiadores gozarán en pistas rojas y negras mientras los no entusiastas encontrarán su hueco en las más fáciles, las de color verde y azul. La otra gran opción es Pas de la Casa, un clásico tanto para descender como para hacer senderismo.

Y por hoteles no te preocupes, hay oferta para dormir + forfait tanto a pie de pista (una buena opción es relajarse en el Piolets Park & Spa, a 300 m del telecabina de acceso a Grandvalira) como en Andorra la Vella. Esta segunda opción tiene premio: las discotecas Ámbit o Quasi-què y el jazz and blues club Ángel Blau abren hasta bien entrada la madrugada. También en la capital encontramos las mejores opciones para recuperar fuerzas: El Celler d'en Toni para lo tradicional, y el Buda Espai, si buscamos un Lounge Club, o un Vip Terrasse. En román paladino: lujo.​

Ya puestos a vivir como reyes, Caldea es el centro termolúdico de montaña más grande de Europa: baño islandés, aquamasaje, baño sirocco, saunas de luz, hamman, vaporización o luz de wood. Todo bajo el mismo techo.

2. Pirineos de Huesca

Volviendo a España, soleado y playero pero también el octavo país europeo en días de esquí y con cinco millones de visitantes en nuestras pistas la pasada temporada.​ Astún y Candanchú se reparten familias y deportistas llegados desde un ideal centro neurálgico llamado Jaca.

Candanchú es pionera en la enseñanza del esquí: 85 años después de su primer cursillo, sigue ofreciendo las clases de iniciación mejor valoradas. Porque la primera vez nunca es la última. La cercana estación de Astún confirma que hay rincones que parecen creados para el deporte de invierno: apenas hay vegetación cerca de pista, pocos pueden ofrecer sus desniveles (no perderse el trampolín de La Panza, homologado por la Federación Internacional de Ski) y la orientación favorable (este-oeste) de sus pendientes asegura buena calidad de la nieve. Y ahí está también Cerler-Aramón: con sus conciertos, y  el snowpark más grande de España... Otro (juvenil) rollo.​

Mención aparte merece el club de hoteles con encanto Native, repletos de planes de ocio diseñados para clientes con movilidad reducida. Merece la pena salirse un poco de la ruta para catar el hotel Hostería de Guara, junto a los Cañones del mismo nombre y premio EDEN por ser uno de los lugares más accesibles del mundo para personas con discapacidad. Para bolsillos en apuros, la monumental Jaca despliega una amplia oferta en dos y tres estrellas: Apartahotel &Spa Jacetania, Gran Hotel de Jaca... Todo muy cerca de la ciudadela del S.XVI, un must en toda regla.


​3. Montañas de Girona​

Hace 104 años un grupo de valientes del Centre Excursionista de Catalunya se lanzaron ladera abajo, haciendo algo parecido a ese deporte que venía de la vieja Europa. Había nacido el ski en España (aún la RAE no nos obligaba a llamarlo esquí) y sucedió en La Molina. La tradición suele ser sinónimo de excelencia, así que estamos ante un valor seguro.

Entre La Molina y su vecina La Masella, el valle de la Cerdanya se caracteriza, además, por la marcha nórdica: paso ligero utilizando dos bastones. Mientras, los niños disfrutan en el parque de aventura en los árboles: se interpreta un circuito de risas en las alturas: puentes tibetanos, puentes de mono, escala, saltos de Tarzán, redes, túneles... Eso a lo que toda la vida se ha llamado yincana.

Tras el deporte, el agua por aquí no solo puede ser disfrutada en estado sólido, un paseo en barca por el lago une y relaja a partes iguales. Muy cerca, se puede optar por la vuelta a la acción con tiro con arco, paseo en globo, hípica... Busca Aigüestortes y Estany de Sant Maurici (el único Parque Nacional de Cataluña), el restaurante de comida catalana Picot Negre, y las muy tradicionales y asequibles camas del hotel Cal Rei de Tallo por la noche ¿El toque cultural? Las acogedoras piedras del barrio antiguo de Bellver, sin ir más lejos.

​El balance de cada temporada depende del humor de Quíone, diosa griega del blanco elemento, pero España y nuestro vecino andorrano están preparados para ser de nuevo un éxito en vacaciones de invierno. Y una buena noticia para el bolsillo: los precios del forfait se han congelado e incluso bajado en el Pirineo. Todo pensando en mantener el grito de aquel niño que corre a coger por segunda vez el telesquí: "¡La nieve es divertida!". Y lo que viene después, tanto o más.​


​​ ​* Para actualizar la información sobre el estado de las pistas, consultar: www.atudem.org y las webcams en directos accesibles desde las páginas web de cada estación de esquí.






4.Lleida, una p​​​​rovincia Parque Nacional.​​


​​Port-Ainé, para muchos la joya de la corona del grupo SkiPallars, presume de una situación privilegiada que le permite mantener la nieve en muy buen estado. Aquí también piensan en los más pequeños: el nuevo Parque Lúdico y de Aventura de Port Ainé ofrece marchas de interpretación con raquetas haciendo las veces de botas por el Parque Natural del Alt Pirineu; pista de tubbing (serpenteantes toboganes de montaña por los que se baja en donuts gigantes, solo o en compañía), y una tirolina tan larga que los padres bu​scan cualquier excusa para probarla.


Si eres de los que les gusta salir del hotel con las botas puestas, te encantará el hotel Port Ainé. Aunque estando tan cerca del Pic de l'Orri, de 2.440 metros de altitud, hacer montañismo desde los múltiples alojamientos rurales de Pujalt o Rialp también es una gran idea. Y un detalle: estos alojamientos de tejados negros suelen albergar comida pirenaica en su interior. Conviene perderse, dar un paseo por maravillas como el conjunto románico de la Vall de Boí y terminar la jornada en Eth Bot, antiguo ayuntamiento, y antes vaqueriza más antigua aún, reconvertido hoy en restaurante a la brasa.​










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