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​​​​​​​​​​​​​ ​Marrakech y otros lujosmapa marruecos

Aromas, palacios, cocina gourmet, amabilidad, hospitalidad y paisajes inverosímiles. La oferta viajera de Marruecos​ puede ser tan exquisita como su cultura. Te guiamos por el Marruecos Deluxe.

1. Marrakech

Oler, tocar y comprar en Beldi

Chafiq Ennaoui y Aimee Bianca forman la pareja que está detrás de esta diminuta tienda-templo. Aquí hay caftanes, alfombras, cerámica y accesorios que se alejan de la idealizada estética para turistas. La apuesta es clara: en Beldi se vende la auténtica artesanía del país, a veces austera y ruda, pero siempre honesta y elegante. Solo ofrecen sus propios productos, que están hechos a mano 100% por artesanos marroquíes. Es fácil pasar de largo ante esta tienda. Nadie llega a Beldi por casualidad.

www.shopbeldi.com


Eno-Mamounia

Si pasear por los jardines de la Mamounia ( con sus olivos inmensos) o dormir en una de las habitaciones rediseñadas por Jacques García es una experiencia, aún se puede ir más allá. Si se trata de ser exclusivo, nada como hacer algo limitado a un solo espacio. Para celebrar su 90 años, este símbolo de Marrakech lanza su propio vino. Se llama Icône y está realizado en exclusiva por y para el hotel. Solo se puede degustar allí, en el sol de la terraza o en la sombra de su bar.

www.mamounia.com


Un riad privado en el Royal Mansour


No hay pasillos, sino calles, no hay habitaciones, sino riads, no hay una única piscina, sino una por riad…Este lugar es una medina dentro de una medina. Se le llama hotel porque de alguna forma hay que llamarlo. Quien acude a este lugar escondido de Marrakech recibe la llave de un riad privado con servicio ídem. Tiene varias plantas, terraza propia y todos los detalles imaginables. En los ratos libres, puede acudir al spa, fotogénico hasta el infinito.

Un riad privado en el Royal Mansour

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Masajes de limón y menta en Palais Namaskar

El Este se encuentra con el Oeste y el Norte con el Sur en este rincón del Palmeral de Marrakech. Las villas de este palacio del siglo XXI son un cruce entre lo balinés y lo escandinavo, pero lo que sí es local es la dedicación de este hotel por el bienestar. Durante este verano, se vuelca hacia protocolos naturales realizando decoraciones florales, fiestas en el jardín, menús orgánicos, cócteles con frutas locales, un cine entre palmeras y, el plato fuerte, un masaje con aceites esenciales de lima y menta. Ommm.

www.palaisnamaskar.com

Atrapar el espíritu de Yves Saint Laurent en el jardín Majorelle

Es tan popular como indispensable. Este es un jardín insólito presidido por el color azul Majorelle y por el espíritu de Yves Saint Laurent. Fueron él y Pierre Bergè los que lo recuperaron y se comprometieron a protegerlo. El jardín fue una creación de Jacques Majorelle, artista y como tantos, adoptado por la ciudad roja. En él, además de plantas exóticas y especies extrañas de cáctus, hay una tienda con diseños exquisitos, una librería, un pequeño espacio expositivo y un pequeño café donde sentarse a ver pasar la vida.

www.jardinmajorelle.com
Atrapar el espíritu de Yves Saint Laurent en el jardín Majorelle  
 

Caballos árabes en Selman

Un buen hotel suele tener una buena cocina, una buena piscina, pero, con menos frecuencia, una cuadra de caballos pura sangre. La del Selman, un hotel que pertenece a la última hornada de hotelazos de Marrakech, cuenta con la suya propia. Los caballos proceden del centro ecuestre de Rabat de Abdeslam Bennani Smires; allí ellos son los huéspedes de honor. Los clientes pueden observarlos. No es ni una cuadra al uso ni un hotel al uso: el gran Jacques García está, de nuevo, detrás.

www.selman-marrakech.com

Clases de cocina bajo la pérgola

Estos tiempos han dicho adiós al viajero pasivo. Ahora, se buscan las experiencias que permiten atrapar algo de la cultura que se aspira a conocer. Los cursos de cocina son atractivos por que concilian lo práctico con lo sensual. En el delicioso hotel Les Jardins de la Medina, en Marrakech cuentan con su propia escuela de cocina. Allí se aprende a cocinar tajine, ensalada, pan y cuscous previo paso por el mercado. La experiencia culmina con una gran degustación en la terraza del hotel oyendo al muacín de fondo.
Clases de cocina bajo la pérgola  
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2. Casablanca

Cóctel frente al mar en Le Cabestan

La gastrooferta de Casablanca es extraordinaria. Puede que, en variedad y nivel, sea la mejor del país. Aquí se confirma que hay vida, y mucha, mas allá del couscous. Los orígenes de Le Cabestan se remontan a los años 20. Es un clásico local que ha sabido renovarse con estilo. Aquí la gente más guapa del lugar acude a tomar el té, cenar o rematar el día con un cóctel. Lo que permanece inmutable son sus vistas al mar.

www.le-cabestan.com


3. Oualidia

Descanso junto a la laguna

Una laguna tranquila, un pueblo de pescadores, un palacio abandonado, ostras y mariscos…Todo esto encuentra el que se desmarca de los focos turísticos tradicionales y se escapa a Oualidia. Disfrutar de este entorno desde un buen hotel mejora la experiencia. La Sultana cuenta con doce habitaciones deliciosas y una piscina cuya agua que se funde con la de la laguna.

lasultanahotels.com/oualidia


4. Essaouira

Hammam junto al mar

No es necesario ir persiguiendo al viento para disfrutar de unas vacaciones en Essaouira. Esta ciudad costera, histórica y de regusto bohemio, ofrece delicatessen de todo tipo. El hammam es parte de la cultura marroquí. En Azur se puede disfrutar de este ritual compuesto por baño, exfoliación ( y puede ser muy intensa) y masaje. Quien no ha dedicado un par de horas a esto no ha estado en este Marruecos.

www.azur-essaouira.com/spa


5. Fez

Dormir en un palacio

En la medina de Fez, Patrimonio de la Humanidad y patrimonio también de los que buscas sensaciones intensas, está este hotel. Está en un palacio de 1879 y todo el espacio viene a responder a la fascinación marroquí que tenemos en mente. Decoración de ensueño, amabilidad llevada al límite, detalles de hospitalidad de principio a fin y la sensación de estar en a una realidad paralela.


6. Tánger

Cóctel y Piano en Le Mirage

Imposible imaginarse en un piano-bar de Tánger y no sentirse un expatriado elegante, un escritor en busca de inspiración o alguien con muchos secretos. Tánger es territorio de leyendas reales y de realidades idealizadas. El mítico hotel Le Mirage esconde un piano bar para hacer justicia a la tradición de la ciudad.

www.lemirage.com


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