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​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​Ibiza-Formentera, ​la​ meca natural​​

​La puesta de sol, ¿en Cala Benirras o en Cala D’Hort?.¿Eres más de mercadillos artesanales?.​¿Conoces la moda Adlib?. Sea cual sea tu motivo, Ibiza es tu meca. Si deseas rincones solitarios, playas sin masificar y naturaleza en estado puro, salta de Ibiza a Formentera​. Dos islas a tiro de piedra. Haz las maletas. Te proponemos un plan, con barco y todo.

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​ 1. Ibiza, primera impresión… de impresión

La aproximación a Ibiza desde el barco te anticipa ya emociones fuertes. El puerto y sus alrededores son un hervidero comercial con un trajín humano de esos que enganchan: buscavidas, artesanos callejeros, payasos y mimos, gente anónima en un ajetreo que te hipnotizará. Es el Barrio de La Marina, junto al puerto. Callejea y disfruta viendo. Simplemente viendo. Desde ahí hasta la catedral, el castillo y la Dalt Vila.​

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​2. ¿Nos vamos al campo a dormir?

Tienes todas las opciones para el descanso. Desde conglomerados de cinco estrellas hasta una selecta oferta de hoteles rurales y agroturismos. Villas ibicencas restauradas con naturaleza a raudales, paz y silencio, vistas imponentes y huerta propia. Desde aquí, una apuesta: Santa Eulalia, a 15 kilómetros, alberga un excelente ramillete de agroturismos. Destacan Atzaró, Ca N’Arabí o Can Domo.


3.Comer (mejor que) bien

El arroz es un símbolo en la gastronomía local. Si eres carnívoro, prueba el arroz de matanzas, con sepia y carne de cerdo. S’Illa des Bosc, en Cala Conta, tiene una gran variedad de arroces. Para degustar carnes, puedes ir a Sa Carboneria, en Santa Eulalia. Y, en el centro de Ibiza tienes Ca’n Alfredo, todo un clásico, y Sa Nansa, con una espectacular cocina marinera. Si optas por el pescado, lo tuyo es el arroz a la marinera, caldoso, con pescado de roca. Tampoco puedes perderte el bullit de peix. Y no descartes los chiringuitos de playa: estás en una isla, el pescado es muy de fiar. Después de comer, la repostería ibicenca te pondrá a prueba: deja un hueco para el flaó (tarta de queso fresco), las orelletes o los buñuelos típicos.

4. Baños de barro

Te aguardan espectaculares instantáneas. En ciertas playas verás a bañistas irreconocibles envueltos en barro, de pie, aguardando a que seque el ungüento. Y es que el barro es un magnífico exfoliante. Pero no esperes a que vengan a untarte. Deberás fabricarlo y aplicártelo tú. ¿Dónde? Por ejemplo, en Cala Xarraca, Sa Caleta y Aigües Blanques.​



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5.La noche eterna


Ibiza es al ocio nocturno lo que Las Vegas al juego. Estás en la cuna mundial de las fiestas más extravagantes, locas y divertidas. Es la noche eterna. Ocio y diversión sin relojes. Amnesia, Pachá, Edén, Es Paradis, Moma Ibiza, Privilege… Discotecas que compiten en alarde e innovación. Turno de trasnochar. Únete a la troupe. Atento por el día a los espectaculares pasacalles de las discotecas. Anuncian fiestas, siempre distintas, y te servirán para elegir tu destino nocturno.
discoteca ibiza 

6. Busca y rebusca

Una gozosa vorágine rodea a los mercadillos. Hay al menos una decena dedicados a la artesanía y a la llamada moda Adlib, simbiosis entre el vestido típico de las islas y la influencia hippy: es casi obligado el mercadillo de Las Dalias, en el pueblo de Sant Carles. También allí, en la Cala Llenya, un mercadillo de segunda mano abre los domingos. En Santa Eulalia, otro mercadillo hippy es referencia en la isla. El de Punta Arabí. Tiene 400 puestos y guardería para niños.​

7. ¿Playas o calas?
















Como sucede con las discotecas, aquí lo dificil es elegir. Afortunadamente. Hay una espectacular variedad, en número y belleza. Cala d’Hort, a 22 kilómetros de Ibiza, te sorprenderá por sus acantilados y sus puestas de sol con el islote de Es Vedrà presidiendo todo. Como Cala Benirras, también con islote (“El dedo de Dios”, lo llaman). Sus puestas de sol son tan cotizadas como las del Café del Mar, en San Antonio. Si te gusta un ambiente más familiar (y bullicioso) pon la toalla en Playa d’en Bossa, la más larga de la isla y una de las más frecuentadas. Si deseas ver y ser visto, necesitas ir a Ses Selines, esa playa con tantas celebrities por metro cuadrado. Déjate caer por allí y cotillea un rato… Eso sí, tomar algo en los chiringuitos Malibú o Sa Trinxa requiere un esfuerzo de bolsillo.

8.El parque natural
















Ahí va otra actividad para subrayar en tu agenda viajera. Ibiza y Formentera comparten el mágica Parque Natural de Ses Salines. Son 2.800 hectáreas que encierran los mayores tesoros de la biodiversidad mediterránea. Praderas marinas de Posidonia, casi 80 especies vegetales, más de 200 aves… Que no te lo cuenten. Hay visitas guiadas los sábados. Pero llama antes al parque (971 30 14 60, ext. 3).


9.El imán de Formentera
















Si eres de vida más tranquila y contemplativa, el hecho de que Formentera solo sea accesible por barco desde Ibiza supone para ti una buena noticia en estos meses. Y otra: ahora, junto con Trasmapi, se puede ir desde Barcelona o Valencia por unos 20€ más por trayecto, y el billete se puede utilizar dentro de las 48 horas. Una criba natural ha preservado a la más pequeña de las Baleares de la depredación del turismo masivo. 

Toca escapar del mundanal ruido. Un arroz en el restaurante Juan y Andrea, en la playa de Ses Illetas, es una gran recompensa. Su terraza te enamorará.


10.Alojamiento, con tiempo

Formentera no tiene grandes complejos hoteleros de lujo. Para muchos, es una de sus grandes virtudes. Por tanto, deberás encaminarte a hostales, apartamentos turísticos y pequeños hoteles. Ni que decir tiene que la reserva (muy) previa es esencial. El hostal La Savina es una opción infalible. Otra, es alquilar una casa en un entorno rural. Una alternativa con muchos adeptos por la autonomía que supone.

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11.Baluarte de la naturaleza

La naturaleza y su escrupulosa conservación son el santo y seña de Formentera. La mayoría de sus playas no tiene construcciones. Ejemplo extremo es la playa de Es Racó de S'Alga. Está en la Isla de Espalmador, a escasísimos metros de Formentera. Se trata de una isla privada, sin chiringuitos ni comercios, con una playa virgen. Más accesible, la playa de Es Cavall d'en Borràs, la más cercana al puerto. Cala Saona, más pequeña y escoltada por los acantilados, es otro bello rincón que debes visitar. Para vistas panorámicas, pon rumbo a Caló des Mort, otro espacio casi virgen. 

12.Fotos imprescindibles

Faros. Hay dos, a cual más bello. El Faro de la Mola está sobre un acantilado de casi 200 metros sobre el mar. La mejor recomendación es que ha sido fuente de inspiración de obras de Julio Verne. En el Faro del Cap de Barbaria, en medio de un paisaje rocoso, el atardecer y las puestas de sol no tienen rival. A su sombra se rodó Lucía y el sexo. Molinos. Se conservan cinco para moler harina en muy buenas condiciones. Están en La Mola, Sant Ferrán y Sant Francesc. Por cierto, las tiendas de este pueblo son más que sugerentes.

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13.Circuitos verdes​

El vehículo ideal para explorar la naturaleza de Formentera es la bici. O tus propias piernas, si te sientes con fuerza aún. Harás ejercicio y verás los secretos de la isla. Hay una veintena de circuitos verdes en áreas naturales de especial interés. Hazte con un tríptico con descripciones. Y no te asustes. La distancia a cubrir es muy cómoda. Entre uno y tres kilómetros.​


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