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​​​​​​Las 15 playas de Canarias que frecuentan los canarios


En Canarias aún quedan algunas playas vírgenes, o casi. Esta es una selección de las mejores que se pueden encontrar fuera de las guías oficiales, frecuentadas por el público local a resguardo de las orillas más masificadas.​ Viaja en Ferry a Canarias​ y recorre todas las Islas con tu coche.​


​1. Tenerife

Playa del Socorro​

Localizada en el municipio de Los Realejos, al norte de la isla de Tenerife, es una preciosa playa de arena negra más que apetecible. Cuna del surf isleño, también se usa para otros deportes acuáticos y como pista de aterrizaje de vuelos de parapente. Los bañistas deben andar con ojo debido a las fuertes corrientes. Accesible tanto en coche como a pie.

Playa del Bollullo/playa de los Patos

Rodeada de paisajes volcánicos y naturaleza autóctona, drago incluido, a la Playa de Bollullo se llega caminando desde el Puerto de la Cruz. Situada en la costa norte, el fuerte oleaje es condición inevitable, por lo que se aconseja precaución en el baño. Desde ahí podemos seguir después hasta la playa de Los Patos, igualmente encantadora y más apreciada aún por los surfistas. No dispone de servicios de playa, aunque hay un restaurante en la proximidad. Se suele practicar el nudismo en su entorno.
Playa de Bollullo / Playa de los Patos  

​​Playa del Benijo​

Despliega su peculiar embrujo paisajístico en la zona de Anaga. Dicen los locales que es una de las playas de arena oscura más bonitas de toda Canarias. Aunque el nudismo no es mayoritario sí que es habitual en ella, aunque solo sea apta para remojar los pies dado su peligroso oleaje. Se puede acceder en coche y existen chiringuitos cercanos donde comer.


Playa del Médano/ Playa de Tejita

A los pies de la Montaña Roja, en Granadilla de Abona, encontramos El Médano, paraíso de windsurfistas, y la playa de Tejita, más adecuada para el baño. Célebres por ser de las más grandes de la isla de Tenerife, ofrecen arena fina, aguas tranquilas, transparentes y de poca profundidad. A medida que nos alejamos hacia el norte daremos con un pequeña cala apta para el nudismo, aunque con oleaje más revuelto.


2. Gran Canaria

El Confital

Es la más reciente prolongación de Las Canteras, hacia la península de La Isleta. Un entorno natural recuperado para una de las mejores playas urbanas del mundo. Pese a integrarse en la ciudad, conserva rasgos únicos gracias en parte a su acceso remoto. La franja más popular está formada por tableros sobre roca que facilitan el paso a la orilla de arena negra gruesa. Aguas limpias, olas perfectas, rocas imponentes y público reducido que frecuenta el nudismo.


Playa de San Felipe​

Es una de la playas más conocidas y apreciadas del norte por sus excelentes condiciones para la práctica de surf. Pero no es la única de ese litoral que merece una visita: Los Vagabundos, El Puertillo, Punta Gorda... Atención cuando el oleaje arrecia, son playas de arena negra, estrechas y de acceso enmarañado desde las localidades de Arucas, Galdar y Guía. A escasos kilómetros de la capital gran canaria.


Playas de Agaete

En la costa occidental tras dejar atrás Agaete se encuentran algunas de de las playas más hermosas de Gran Canaria: mar abierto, arena basáltica negra, agua limpia y clara. El Risco, Faneroque, Guayedra, La Caleta, El Juncal… paisajes de belleza incomparable, rodeadas de acantilados, en donde no siempre es fácil el baño: mejor con marea baja, en los meses de verano y extrema precaución.


Playa de Tiritaña 

Arena clara, recogida y poco frecuentada, de ambiente bohemio, agua de poca profundidad y protegida del viento. Es una de las grandes desconocidas de la costa Sur, entre Puerto Rico y Puerto de Mogán. Un tramo en el que se pueden encontrar otras calas similares como Montaña Arena, El Cura, Medio Almud…

Se llega a ellas tras una buena caminata entre rocas desde la carretera hasta la orilla. Ofrecen espectaculares atardeceres. Mejor fuera de temporada y entre semana, vigilando siempre que no haya muchas caravanas y turismos aparcados en las inmediaciones.


Playa de Güigüi

Es quizá el punto más solitario de Gran Canaria, una isla por lo general superpoblada, en la costa suroeste más allá de Mogán y Veneguera. Probablemente la playa más virgen del archipiálago a la que se llega en barco (desde Mogán o desde La Aldea de San Nicolás) o tras una ardua caminata de casi tres horas barranco abajo. Por eso son pocos los que se arriesgan a acercarse a esta reserva natural especial de inmensa belleza, normalmente con planes de acampada de fin de semana. Eso sí, quienes la conocen no dudan en volver.

3. La Palma

Playa de Nogales​


Playa de Nogales  


La arena negra volcánica es predominante en las playas de la isla de La Palma, que resalta por su increíble belleza natural. A los pies de inmensos acantilados y rodeados de vegetación, sus aguas son limpias y cristalinas, idóneas para la inmersión en cualquier época del año. La de Nogales es una de las playas más bellas de la zona norte de Puntallana, medio kilómetro de arena fina a donde solo se accede a pie. Con fuertes corrientes y desniveles, es idónea para practicar el surf, siempre con prudencia. Su acceso tan sólo puede hacerse a pie, en un descenso de 300 escalones que bien merecen la pena.


Playa de la Zamora/ Playa de Faro

Con una orilla de arena volcánica de 200 metros de largo, bañada por agua transparente, es admirada tanto por buceadores como por caminantes. Un destino aislado, casi silvestre, situado en una bahía romántica del municipio de Fuencaliente donde bañarse hasta última hora de la tarde y contemplar impresionantes puestas de sol. Siguiendo hacia el extremo sur, dentro del parque natural de Cumbre Vieja, encontraremos un paraje a los pies del Faro de Fuencaliente en el que desconectar de todo. Frecuentada por los lugareños, cuenta con servicios y accesos adaptados. No deja de ser una playa tranquila, especialmente en los meses de invierno.

4. Fuerteventura

Playa de Cofete


Playa de Cofete  


Alejada de todo, es un exilio de naturaleza en estado puro. En el municipio de Pájara en el sur de la isla de Fuerteventura, es un paraíso de arena dorada, bañado por aguas salvajes y rodeado de las montañas de Jandía. Totalmente virgen y excelentemente conservada, su complicado acceso por carreteras de tierra, y la ausencia de servicios playeros y poblaciones destacadas en la proximidad, invita a la práctica de nudismo sin molestias. En sus más de doce kilómetros de longitud se recomienda prudencia extrema al bañarse, incluso cuando parezca que la mar está en calma. El pequeño pueblo de Cofete, el Roque del Moro y la enigmática Casa Winter forman parte de su fascinante paisaje.


Playa los charcos

En la costa norte, a tres kilómetros del pueblo de El Cotillo, en el municipio de La Oliva, se encuentra el faro del mismo nombre. En su entorno se extienden pequeñas calas de gran belleza. La de Los Charcos es una pequeña playa nudista de poco más de 300 metros en la que se mezclan arena dorada, aguas turquesas y piedras volcánicas, formando lagos y lagunas naturales en los que se dan abundante vida marina. Un entorno semivirgen, idóneo para la práctica del windsurf por su carácter ventoso y tranquilo oleaje. En los meses de invierno es un paraíso totalmente desierto.


5. Lanzarote

Punta de Papagayo

Lo que era un paraje nudista en el extremo meridional de la isla, casi inaccesible por carreteras de tierra, conserva buena parte de su encanto pese haberse popularizado con el paso de los años. El conjunto de sus playas salvajes sorprende por el contraste de fina arena blanca en medio de las tiznadas laderas volcánicas de la isla. Silencio y luminosidad invade un paraje de impresionante belleza. Playa Mujeres es la más grande y la mas visitada, seguida de Papagayo. Con la marea baja, desde ellas se accede a la de El Pozo, bastante más íntima.


Playa Bajo el Risco

Al norte del Risco de Famara, por un camino poco accesible pero seguro y de gran belleza, se descubre una playa de ensueño con medio kilómetro de arena blanca. Quizá la más solitaria de Lanzarote, el esfuerzo merece la pena. La costa de Yé, como se conoce, está al resguardo del fascinante acantilado de Famara. Es la oportunidad de bañarse en El Río, el tramo de agua que nos separa de La Graciosa, en un entorno de orografía quebrada, orillas amplias, naturaleza en estado puro y pacíficas corrientes de agua templada.


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